Con la votación anticipada en las primarias para las elecciones de medio término de 2026 en marcha, los obispos de Georgia han emitido un comunicado instando a los católicos de Georgia a participar de manera consciente en el proceso político.
Este noviembre, nosotros, los residentes de Georgia, votaremos en contiendas de profunda importancia para nuestro estado. Estas elecciones moldearán el futuro de Georgia durante los próximos años.
Nuestra participación en la vida política como católicos no solo es alentada; es —como nos recuerdan los obispos de los Estados Unidos en Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles— una obligación moral de nuestra fe, siempre que esté orientada hacia el bien común. Es más, este llamado a la participación se encuentra en el núcleo mismo de nuestra existencia como seres humanos. Se fundamenta en nuestra creación a imagen y semejanza de Dios —quien, a su vez, mantiene una relación con todos los seres vivos— y se desarrolla a través de nuestra fidelidad al mandamiento de Jesús de amarnos los unos a los otros como él nos ha amado (Juan 15:12).
Es, por tanto, nuestro deber solemne garantizar que estas relaciones se vivan de un modo que respete la dignidad humana y proteja a los pobres y vulnerables. Además de las numerosas obras de caridad que realizan los católicos en todo el mundo, la labor de justicia resulta igualmente necesaria para honrar estas relaciones dentro de nuestra familia humana.
Podemos involucrarnos en esta labor de justicia tan necesaria a través de nuestra voz política; una voz que se nutre de la sabiduría moral y ética de la Palabra de Dios y de la Iglesia Católica. Dicha voz puede manifestarse de múltiples maneras: organizándonos con nuestro prójimo para asegurar que se satisfagan las necesidades de todos los miembros de nuestra comunidad, abogando ante los funcionarios electos para promover políticas justas y ejerciendo la sagrada obligación de nuestro voto.
Esta obligación debe cumplirse con intencionalidad y reflexión. Tal como lo escribió el Papa Francisco en Evangelii Gaudium: «En cada nación, los habitantes desarrollan la dimensión social de sus vidas configurándose como ciudadanos responsables en el seno de un pueblo, no como masa arrastrada por las fuerzas dominantes. Recordemos que “el ser ciudadano fiel es una virtud”». No corresponde a la Iglesia —ni a ninguno de sus ministros— indicar a los fieles cómo deben votar. Por el contrario, es a través de nuestra formación en las enseñanzas de la Iglesia —y mediante un examen cuidadoso de los temas y los candidatos— que podemos confiar en nuestra conciencia individual para tomar, en la mesa de votación, aquellas decisiones que consideremos las más acertadas y responsables.
Este es el verdadero significado de la ciudadanía fiel. No es un simple eslogan, ni tampoco un simple documento; es la participación bien formada e informada de los católicos en cada aspecto de la vida política, con el objetivo de proteger la vida y la dignidad humanas y promover el bien común. Tal como lo sugirió el Papa León XIV en sus palabras durante la Vigilia de Oración por la Paz a principios de este año: «Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno respondiendo a su propia vocación. ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!».
Reverendísimo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv.
Arzobispo de Atlanta
Reverendísimo Stephen D. Parkes
Obispo de Savannah
Reverendísimo Joel M. Konzen, S.M.
Obispo Auxiliar de Atlanta
Reverendísimo Bernard E. Shelsinger, III
Obispo Auxiliar de Atlanta
Reverendísimo John Nhàn Trần
Obispo Auxiliar de Atlanta